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PRENSA

EL INSENSATO Y SU NOTICIA FALSA.

Opinión publicada en la revista Elderechoinformàtico.com Vol. 31 Abril/19.

¿Estamos en los umbrales de una nueva inquisición?
Muchas veces hemos escuchado que las cosas cambian para que nada cambie, un juego de palabras de una verdad absoluta que nos dejó Giuseppe Tomasi di Lampedusa. El poder político entendió muy bien eso.

¿Estamos en los umbrales de una nueva inquisición?

Muchas veces hemos escuchado que las cosas cambian para que nada cambie, un juego de palabras de una verdad absoluta que nos dejó Giuseppe Tomasi di Lampedusa. El poder político entendió muy bien eso.

En el siglo 21 el fenómeno de las noticias falsas nos está aturdiendo el pensamiento. Todo es falso, ¿o todo es verdadero? ¿Cómo distinguir?

El 08 de enero de 1642 abandonaba el mundo el insensato, el creador de la fake news más viralizada por la faz de la tierra, Galileo Galileu. Este personaje que trascendió a la posteridad tuvo la mala idea de decir que la tierra giraba alrededor del sol, poniendo en duda el geocentrismo. Esa noticia era “falsa” para la época y casi lo llevó a la hoguera. Se supo que escribió una carta amenizando sus dichos, y volviendo sobre sus pasos. Fueron 300 años después que se supo la verdad, y Galileo tenía razón.

Quise comenzar el artículo con un repaso de las teorías del insensato para poder pensar mejor en el problema que nos aqueja.

Fue hace muy poco (2014) que hubo una explosión en la medicina por las campañas anti vacunas. William Thompson, científico del Centro de control y prevención de enfermedades (CDC) de los Estados Unidos buscaba un nexo entre la vacuna triple viral y el autismo, investigación que nunca vio la luz por falta de pruebas científicas. Estas investigaciones fueron tomadas por Brian Hooker, ingeniero bioquímico e padre de un hijo autista, y en 2014 publicó un paper afirmando que existía un vínculo comprobado. Para llegar a esa afirmación Hooker cometió errores estadísticos básicos. Inmediatamente fue desmentido por la misma revista que lo publicó. No obstante el daño ya estaba hecho. Se levantaron en todo el mundo campañas anti vacunación, que hasta el día de hoy se mantienen vivas. La posverdad en su máxima expresión. 

El problema de las noticias falsas es grave, pero mucho peor podría ser la censura, y muchísimo más grave puede ser la autocensura.

El problema de las noticias falsas.

Antes de entender el problema de las noticias falsas, me gustaría definirlas. Se habla mucho de las noticias falsas pero, ¿realmente estamos entendiendo que son?

El diccionario Collins, define a las noticias falsas como “información falsa, frecuentemente sensacionalista, diseminada bajo el disfraz de reportaje de noticias”[1]. Por su parte, Cortez e Isaza nos dicen que

Se trata de contenidos deliberadamente falsos que se publican en sitios web cuya apariencia intenta ser formal y auténtica. A veces el diseño del sitio y su URL suplantan un portal de noticias reconocido. El propósito claro es engañar al usuario. Generalmente estos contenidos se mueven en redes sociales a través de las cuentas propias de esos portales, ya sea de manera orgánica –mediante likes, retweets y compartidos de los usuarios– o con acciones promocionadas, es decir, pagando para que estos contenidos sean publicitados por las plataformas[2].

 

 En la definición que nos trae el diccionario de Collins nos topamos con el problema de definir información falsa, principalmente en la era de la posverdad. ¿Es falso todo aquello que no está científicamente probado? ¿Quién dirime lo que es falso y lo que es verdadero?

En la definición que nos acercan los autores Cortez e Isaza nos topamos con la expresión  deliberadamente, que a los abogados nos trajo muchos dolores de cabeza. Además, los mismos autores complican aún más la situación cuando agregan que el propósito claro es engañar al usuario. Si retomamos los ejemplos que di al comenzar este artículo vemos que en ninguno de los dos supuestos hubo intención de engañar a nadie, simplemente se divulgó una información, tan simple como ello.

Voy a usar un tercer ejemplo para ver mejor lo complicado que resulta determinar la falsedad de una noticia en algunos supuestos.  

En el año 2008 se informó que Barak Obama habría nacido en áfrica y por ello se lo acusó de haber violado el juramento a la bandera que hiciese en la escuela, y asimismo de no poder ser presidente de los Estados Unidos. El escándalo fue bautizado como Birthers. Para contrarrestar esa noticia Obama divulgó la foto de su partida de nacimiento. Después de ello, en julio de 2009 el director del Departamento de Salud de Hawai dijo que los registros del nacimiento del presidente estaban archivados. En el año 2011 se divulgó nuevamente el certificado de nacimiento en la web de la Casa Blanca. Antes de este último hecho, el 45% de los ciudadanos norteamericanos ponía en duda la nacionalidad del presidente. Sorprendentemente, en enero de 2012 el porcentaje se mantenía en el 41%. Es decir, a pesar de las pruebas contundentes sobre el lugar del nacimiento las personas seguían creyendo en la noticia falsa.

Pensemos en la inmensa cantidad de noticias que recibimos diariamente y que no necesariamente caen en el absurdo o en la obviedad de los falso, y descansan en una zona gris, confusa entre lo real y la mentira. Sin dudas, estamos frente a un problema muy pero muy grande.

 

Posibles soluciones.

Una de las primeras soluciones para detener el tsunami de noticias falsas es el propio control de los medios de divulgación.

La cadena de noticias BBC creo un equipo para identificar noticias falsas en todas sus formas. Lo que propone la empresa es chequear las informaciones más populares de las redes sociales, como Facebook, Instagram y Google. Además de su propio equipo, la BBC afirmó que está trabajando con Facebook en particular para ver cómo resolver el problema de las noticias falsas.

 

Los principales jugadores de internet también demuestran su preocupación. Google fundó la Digital News Initiative, que financia la organización Full Fact que se encarga de chequear las informaciones de manera automatizada.

En enero de 2017 Facebook anunció su propio proyecto (Journalism Project) que también busca detener la proliferación de noticias falsas. Destacamos que la empresa Facebook fue la más golpeada por el escándalo de las noticias falsas, y la manipulación política de las elecciones en los EEUU. Esa preocupación se materializó en el trabajo con otras empresas, como ABC News, AP, Factcheck.org, PolitiFact e Snopes.

Tim Cook, CEO de Apple, dijo que las noticias falsas están matando la mente de las personas y que los gigantes tecnológicos deben trabajar para impedir la difusión.

Vale aclarar que los grandes jugadores de internet deberán tomar distancia de los negocios que hay detrás de las noticias falsas, especialmente el nicho de los click bait. Ello si desean realmente terminar con el problema.

Al margen del esfuerzo que están haciendo las empresas de internet por frenar las noticias falsas, no me simpatiza la idea de que sean ellos los verdugos de los contenidos. Internet nació libre y debe mantenerse de ese modo.

Existen proyectos de ley en varios países que pretenden incriminar por la divulgación de las noticias falsas a quién la dice, a quienes las divulgan y a las redes sociales o plataforma que facilita la publicación.

En ese sentido en Brasil hay un proyecto para considerar delito

la actividad de producción y circulación de noticias falsas que tengan la intención de manipular la opinión pública, modificando  el Código Electoral brasilero (art. 354 da Lei 4.737/1965), al prever como “infracción la creación y divulgación de noticias “que se sabe son falsas” y que puedan “distorsionar, alterar o corromper gravemente la verdad relacionada al proceso electoral”. Ante su identificación, los contenidos deberán ser removidos en un máximo de 24 horas desde la notificación, sin orden judicial previa. En caso contrario, las empresas intermediarias de Internet serán responsables civilmente por incumplimiento[3].

La Coalición Derechos en la Red criticó fuertemente el proyecto por violentar la libertad de expresión en línea, “la idea de eliminación automática de contenido debe ser inmediatamente rechazada. El escrutinio judicial, tal como se prevé en el Marco Civil (de Internet), es fundamental para que la ponderación entre libertad de expresión y daños al honor ocurra de forma equilibrada por la autoridad judicial”. 

La solución judicial me interesa más, aunque no me convence del todo. Volviendo a la historia del insensato vemos que un tribunal lo quiso llevar a la hoguera.

Nuevamente me criticarán por extremista, pero mi preocupación radica en los grises. Esas noticias cuya veracidad puede ser discutida son las que debemos dejar vivir, porque abortarlas prematuramente puede ser un crimen muy grande para la sociedad. Después de todo, censurar a los terraplanistas ni siquiera vale la pena.

Ahora, inmediatamente, para contener la proliferación de noticias falsas tenemos que apostar por la educación de los ciudadanos. Ellos deben ser los criteriosos, sus propios inquisidores 2.0 para discernir lo verdadero de lo falso, lo posible de lo irreal.

 

Conclusión.

Hay un abanico inmenso de noticias que son grises y por ello, categorizarlas como falsas sería apresurado, inapropiado y peligroso.

La verdad que abrir la puerta de la censura sería lamentable para el progreso de la sociedad, sería retroceder varios años de libertad y volver a un control, insoportable para el siglo 21 que estamos viviendo.

Al comienzo de esta columna pensé en el caso de Galileo y para concluir me pregunto, ¿Quién podrá ser el insensato que censure a los insensatos?



[1] Flood, Alison, “Fake news is ‘very real’ word of the year for 2017”, The Guardian, 2 de noviembre de 2017, recuperado de https://www.theguardian.com/books/2017/nov/02/fake-news-is-very-real-word-of-the-year-for-2017 .en 03/03/19.

[2] Cortés C. y Isaza L., Noticias falsas en Internet: la estrategia para combatir la desinformación, Diciembre 2017. Universidad de Palermo.


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